Ninoschka Prado Ouviña (Hannover, Alemania, 1970). Hija de emigrantes españoles, nació en tierras germanas en plena efervescencia europea y retornó a España en 1981, trayendo consigo una temprana experiencia de cruce de culturas, lenguas y miradas sobre el mundo. Aquellos primeros años entre dos países diferentes y dos idiomas distintos marcaron, de forma silenciosa pero decisiva, su sensibilidad hacia la palabra, la identidad y la diversidad humana.
Formación docente
Es diplomada en Maestro en Lengua Extranjera (sección Inglés) por la Universidad de Málaga, en cuya Facultad de Ciencias de la Educación cursó los estudios de Magisterio, y, acorde a su vocación docente, ha orientado su vida profesional hacia la enseñanza, entendida no sólo como transmisión de contenidos, sino como un espacio de encuentro, escucha y acompañamiento. Ha cursado, asimismo, estudios de Traducción e Interpretación en la Universidad de Granada, formación que ha reforzado su relación íntima con las lenguas y le ha permitido afinar su oído para los matices, los registros y las sutilezas del discurso.
Afición literaria
Desde temprana edad, Ninoschka se ha interesado por la Literatura y el Arte en general, no como mero entretenimiento, sino como una forma de conocimiento y de interpretar la realidad que le rodea. Lectora constante, curiosa y atenta, ha ido construyendo, a lo largo de los años, un universo propio en el que conviven la reflexión sobre el lenguaje, la observación de la vida cotidiana y una sensibilidad muy particular hacia las pequeñas estrías por las que se deslizan la ternura, la ironía o la melancolía.
Narrativa breve
No es, pues, de extrañar que haya sabido compatibilizar su dedicación a la enseñanza con la creación literaria. Ágil, sutil y aguda las más veces, incisiva y mordaz en ocasiones, cultiva, con natural desenvoltura, tanto la prosa, en su forma de narrativa breve, como el verso.
En sus relatos breves, la mirada se posa con delicadeza sobre personajes aparentemente comunes, a los que dota de una profundidad inesperada, revelando sus contradicciones, sus fragilidades y sus destellos de lucidez. Es en este género donde se ha ido consolidando como una voz reconocible por su tono, su sensibilidad y su capacidad para captar lo significativo en lo aparentemente mínimo. Ninoschka ha colaborado con “Gibralfaro” desde el comienzo de sus estudios, en donde han visto luz relatos como Metamorfosis (94, 2010), Mirando al cielo (98, 2017), En la boca de Europa (120, 2014), El mito (123, 2025) y Un terrible despiste (124, 2025), entre otros.
Selecciones poéticas
En lo que atañe a sus poemas, la palabra se condensa y se afila, buscando la imagen precisa, el giro exacto, el ritmo que mejor exprese aquello que no siempre se deja decir con facilidad. No rehúye el humor ni la crítica, pero los ejerce desde una inteligencia que evita el golpe fácil y prefiere la sugerencia, la insinuación y el matiz. Entre sus antologías poéticas publicadas en nuestra revista figuran A menudo intentamos razonar (80, 2013), Poemas de juventud. Selección (113, 2022) y Evocando a Rilke (112, 2023).
Su actitud ante el hecho lingüístico
Y así, si en el aula, su formación en lenguas extranjeras y su vocación como docente se traducen en una atención especial al poder de la palabra como herramienta de pensamiento, de diálogo y de construcción de puentes entre personas y culturas, en el caso de nuestra revista, esa misma atención se ha convertido en un trabajo cuidadoso con el lenguaje, que nunca es accesorio, sino núcleo y materia viva de su creación.
Queda, pues, sobradamente justificado que nuestra revista se honre en tenerla como colaboradora: por la calidad de su escritura, por la coherencia entre su vida dedicada a la educación y su compromiso con la palabra, y por esa rara combinación de rigor, sensibilidad y humanidad que se deja sentir tanto en sus textos como en la forma en que se aproxima al mundo.
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Nota del Editor y Profesor de la Autora
He sido profesor de Lengua Española y su Didáctica en la Facultad de Ciencias de la Educación de la UMA durante un largo periodo, prácticamente toda mi vida docente, y muchos años de ese tiempo los he dedicado al cuidado de la edición de textos en esta revista. Sobre esta base, es mi deseo dejar constancia de que Ninoschka —Nina, como firma habitualmente cuando se comunica conmigo—, ha sido la alumna que más me ha motivado a afrontar cada día mis clases con espíritu de superación y, ya jubilado, a continuar con renovado interés mi labor como editor del número que ve la luz cada trimestre.
GIBRALFARO
Revista de Creación Literaria y Humanidades. Publicación Trimestral. Año XXV. II Época